¿Cómo estás llevando estos primeros días? Yo, cada año, noto lo mismo: en cuanto empieza septiembre, algo dentro de mí quiere organizarlo todo de golpe. Horarios, rutinas, propósitos, listas… Y por eso hoy quiero hablarte de algo que a mí me ayuda mucho: volver a la rutina con calma, en lugar de con prisa.
Esa parte de ti que quiere controlarlo todo
Llevo años descubriendo que hay una parte mía a la que le cuesta muchísimo soltar el control. Aparece en el trabajo, en el cuerpo, y también, de forma muy especial, cada vez que empieza un curso nuevo. Es la parte que quiere tenerlo todo previsto antes de tiempo, que se pone nerviosa si algo queda en el aire.
Durante muchos años pensé que esta parte controladora era simplemente «cómo soy». Pero he ido aprendiendo algo distinto: es una parte que me ha ayudado mucho —a ser constante, responsable, a sacar proyectos adelante— y a la vez, una parte que necesita saber cuándo tomar las riendas y cuándo puede sentarse a mi lado y dejarme ir más despacio.
Septiembre suele ser su momento estrella. Y quizás también el tuyo.
Antes de mirar hacia delante, mira un poco hacia atrás
Antes de lanzarte a organizar el curso que empieza, te propongo algo distinto: dedica unos minutos a mirar el verano que dejas atrás. No hace falta que sea un análisis profundo ni trascendental. Solo un ratito para ti.
Puedes preguntarte:
- ¿Qué es lo que más te ha gustado de este verano?
- ¿Qué es lo que menos?
- ¿Qué has aprendido sobre ti?
- ¿Qué quieres repetir y qué no quieres volver a hacer?
- ¿Qué momentos te gustaría guardar?
Escribirlo, aunque sea con dos frases por pregunta, es una forma preciosa de cerrar una etapa antes de abrir otra. Y ayuda mucho más a volver a la rutina con calma que lanzarse directamente a la lista de tareas de septiembre.
Aterrizar poco a poco, no de golpe
Si algo he aprendido es que no hace falta recuperar el ritmo del curso anterior el primer día. Se puede aterrizar poco a poco. Dejar que la parte controladora proponga sus planes, sí, pero decidir tú cuáles de verdad necesitas ya y cuáles pueden esperar una semana más.
Eso no es desorganización. Es otra forma de cuidarte, tan válida como cualquier lista bien hecha.
Para acompañarte esta semana
Si te apetece, hazte ese pequeño análisis de tu verano y, si quieres, compártemelo. Me encanta leer lo que me contáis y siempre contesto, aunque no siempre pueda decirte cuándo.
Te deseo un inicio de curso que puedas vivir a tu ritmo, sin que tu parte controladora se quede con todo el mando.
Un abrazo, Berta
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